viernes, 20 de junio de 2014

...y Venezuela queda en el esterero/VenEconomía viernes 20jun14

Por: VenEconomía
La “revolución bonita” que se planteaba Hugo Chávez hace aguas.

Lo dice Heinz Dieterich, el intelectual alemán e ideólogo del “socialismo del siglo XXI”. Se entresaca de las revelaciones del co hacedor de las políticas económicas que llevaron al fracaso. Se refleja en la lucha intestina que se gesta en el PSUV. Y se manifiesta en la abrupta caída de la popularidad del gobierno de Maduro que indican las encuestas, donde incluso fracasó la cruel premisa de Giordani de mantener pobres a los pobres para alimentar la revolución, dado que más del 50% de los encuestados en los estratos D y E considera mala su gestión.


La revolución se va a pique porque esa “búsqueda de un mundo mejor, más justo para la mayoría del pueblo venezolano”, que según Giordani primaba en el proceso bolivariano, se montó sobre un pilón de controles que ahorcaron al sector productivo, desincentivaron la inversión y sumieron al país en la peor crisis económica de su historia.

Lo injustificable es que en estos 15 años la “revolución bonita” deja a Venezuela en el esterero.

Uno de los más afectados por el corrosivo castrocomunismo es el sector salud, el cual esta socavado por todos los males habidos y por haber.

Lo carcome, por ejemplo, la escasez de medicamentos que supera, según cifras del propio BCV, el 50%, debido a los retrasos en la liquidación de las divisas, que impiden importar productos terminados y materia prima. Hoy, según fuentes del sector escasean unos 96 principios activos para la elaboración de fármacos en el país.

La deuda de las empresas del sector con sus proveedores en el exterior supera los $3 millardos, pero el gobierno a pesar de haber ofrecido pagarle al sector para que honraran las deudas con sus proveedores, solo les ha liquidado el 18%, del 30% del total adeudado.

Esta situación golpea con crueldad la salud del venezolano.

Las denuncias por problemas de suministro de los gremios médicos están a la orden del día. Es el caso de la Federación Médica Venezolana, su presidente Douglas León Natera, informó hace unos días a la prensa sobre el desabastecimiento de los hospitales públicos. En estos, indica que los propios pacientes deben llevar sus medicinas e insumos para poder ser atendidos, de lo contrario corren el riesgo de morir de mengua.

Y esta erosión no queda en el sector público, pues según la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, la prolongada escasez alcanzó también al sector privado de la medicina, la cual muestra estragos en el suministro y mantenimiento de equipos médicos y en los reactivos diagnóstico, para los exámenes de laboratorio y radiológicos. Las estadísticas de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales indican que de los 239 insumos, fármacos y equipos médicos de uso corriente, 200 no están disponibles por la interrupción de las importaciones.

El dramatismo de la crisis en salud se refleja en su extensión con los informes que indican que el país se está quedando sin suministro de (1) medicamentos antirretrovirales para tratar el virus del VIH, que afecta a cerca de 50.000 venezolanos”; (2) sin fármacos para tratar el cáncer, afectando a más de 100.000 venezolanos que ven interrumpidos sus tratamientos o alejadas las posibilidades de un diagnóstico temprano que incremente su posibilidad de cura; (3) sin las medicinas para el Mal de Parkinson, condenando a los enfermos a la incapacidad y (4) sin medios para realizar las intervenciones quirúrgicas para salvar extremidades.

Esto sin contar con el flagrante deterioro de la red pública hospitalaria, incluyendo los centros de la Misión Barrio Adentro, otrora emblema de Chávez para garantizar la atención temprana a la población más pobre de Venezuela.

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