martes, 30 de septiembre de 2014

EL DÓLAR le torció el brazo/Editorial TalCual martes 30sep14

Xabier Coscojuela/TalCual
E n uno de sus tantos intentos por imitar al difunto expresidente Chávez, su “heredero” afirmó, con voz recia, como queriendo asustar, que le “iba a torcer el brazo al dólar paralelo”. Dicha frase no fue pronunciada ayer, sino que se escuchó por primera vez por allá en marzo de 2013.


Pues bien, la moneda del imperio pasó el viernes el umbral de los 100 bolívares por unidad en el mercado negro y el brazo que quedó bien torcido ha sido el de la política monetaria del gobierno.

Es de Perogrullo que si algo no funciona deben buscarse las razones de ello e implementar los correctivos necesarios. Los comunistas definían lo anterior utilizando la palabrita “autocrítica”. Así se hizo en la extinta Unión Soviética, aunque nunca se aplicaran las correcciones necesarias, y debido a ello el modelo se les derrumbó sin que nadie disparara un tiro para defenderlo. Lo mismo pasa en la Cuba fidelista donde, cada cierto tiempo, se pone de moda la autocrítica, pero nunca pasan del dicho al hecho y así les va.

En Venezuela también la cúpula chavo-madurista ha utilizado el vocablo. De allí salieron las tres R que enunció hace algunos años el difunto ex presidente Chávez. Pero todo quedó en el enunciado. Se siguieron haciendo mal las cosas y aquellos polvos trajeron estos lodos. Maduro quiso emular ­esta también es otra palabra muy cara a los comunistas­, y en lugar de tres R habla de cinco motores, pero estos quedaron fundidos antes de arrancar.

En materia económica la “revolución” va de mal en peor. Este año el bolívar fuerte ha sufrido tres nocauts. El primero fue cuando pasó de 6,30 a algo más de 11 bolívares por dólar. Poco después, recibió el segundo derechazo que lo hizo trastabillar, cuando apareció el Sicad, donde se cotiza a 50 bolívares cada unidad del papel verde. La semana pasada, la propia Pdvsa fue autorizada a cambiar sus bolívares a tasa Sicad lo que varios economistas interpretan como una nueva devaluación.

Todo esto está ocurriendo en momentos que el país está recibiendo un enorme ingreso por venta de petróleo. No, el precio no se ha derrumbado. El valor promedio del barril durante este año ha estado en 96 dólares, muy por encima de lo establecido en el presupuesto nacional de 2014, donde se tasó a 60 bolívares por dólar. En teoría lo adicional debería estar ahorrado en alguna parte, pero el desmadre chavo-madurista es de tal magnitud que ya los evaporaron.

No dudamos que para el presidente Maduro cambiar de política le debe costar mucho. Su formación política lo hace creyente de ciertos dogmas que le impiden tomar las medidas que no pocos economistas aconsejan. Si lo hiciera, sentiría que está traicionando a sus principios.

Ya referimos en un editorial pasado que desde el campo chavo-madurista aseguran que ellos no van a tomar las medidas que los economistas de la “derecha” aconsejan o proponen. Que ellos tienen su propia medicina para curar estos males. La realidad está demostrando que, hasta ahora, el remedio aplicado por la dirigencia roja rojita lo está sufriendo el pueblo con inflación, escasez y desaceleración económica. Parafraseando a Teodoro Petkoff: estamos mal pero vamos peor.

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