jueves, 9 de octubre de 2014

Weil y las ratas

Al caer la tarde del domingo, y en medio de este clima de hostilidades, aparece Weil para aclarar el malentendido: la caricatura fue elaborada dos semanas antes de que mataran al diputado Serra. La directora de la revista Dominical lo confirma

ELIZABETH ARAUJO/TalCualDigital
Un asunto confuso sacó de las casillas el pasado fin de semana al oficialismo. Se comprende. Acababa de ocurrir el asesinato de Robert Serra y de su asistente; y Maduro y Diosdado libraron una batalla de radicalismos, alrededor del féretro del joven diputado, muerto en circunstancias misteriosas.

Mientras Nicolás dejaba correr sus lágrimas ante las cámaras de Venezolana de Televisión y metía en el mismo saco acusatorio a la “derecha mayamera”, al expresidente colombiano Alvaro Uribe y a “factores violentos de la oposición venezolana”, Diosdado se inventaba un “juramento de lealtad y unidad” de las fuerzas revolucionarias que “electrizaba” por el dramatismo, que solo el presidente de la Asamblea Nacional sabe imprimirles a esos instantes que preceden al insulto y la violencia.

Amaneció el domingo, y la revista que acompaña a la edición de Últimas Noticias circuló en una nueva versión, puesto que en su primera elaboración aparecía una caricatura de Roberto Weil, encargado de la sección “El Mundo según Weil”,  y que en esta ocasión mostraba un velatorio de una rata, donde los dolientes eran también roedores, con un encargado del ceremonial que decía, a manera de discurso, “Lo recordaremos siempre como una tremenda rata”.

Entonces estalló Troya. Blanca Eekhout, quien como diputada, no sabemos a qué se dedica, aparte de los discursos repetitivos –sospecho por sus palabras que la camarada ignora que cayó el Muro de Berlín– y la ministra de Información, que no suelta el iPod para tuitear nimiedades, encendieron la mecha al divulgar por las redes sociales la caricatura de Weil que nunca salió publicada.

Como el país está polarizado, los  extremistas de la oposición aplaudieron y exaltaron a Weil; mientras que los extremistas del oficialismo sencillamente pidieron su cabeza. El gobernador El Aissami, que nunca se despeina, se desabotonó de la ira y llamó hijo de puta al caricaturista.

Al caer la tarde del domingo, y en medio de este clima de hostilidades, aparece Weil para aclarar el malentendido: la caricatura fue elaborada dos semanas antes de que mataran al diputado Serra. La directora de la revista Dominical confirma la declaración de Weil, y el comisario que funge de presidente del Grupo Últimas Noticias señala que la caricatura fue retirada en acuerdo con el artista.

Baja la temperatura, al saberse que la revista Dominical se imprime una semana antes que la edición de ese día. Todo fue obra de una infortunada coincidencia. Como dicen en las películas donde se ficciona la realidad: cualquier parecido con hechos reales es pura casualidad.

Ya conocido el malentendido, que se sepa ni la diputada Eehkout, ni la ministra Delcy Rodríguez, ni el gobernador de Aragua han sido capaces de excusarse con el caricaturista. “Los hipócritas –decía el escritor ruso Anton Chéjov– pretenden ser palomas, políticos, literarios y hasta águilas. Pero no se dejen engañar por su apariencia, no son palomas ni águilas, siempre serán ratas”.

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