jueves, 11 de septiembre de 2014

El diálogo y los presos/Simón Boccanegra jueves 11sep14

Llega Ernesto Samper, como presidente de Unasur con la misión de renaudar el diálogo Gobierno-Oposición. Pero Samper ha de saber que en Venezuela la situación de persecución y encarcelamiento de la disidencia se ha vuelto un asunto cotidiano. Basta con ver los casos de Iván Simonovis, encerrado en un calabozo, pese a su agravada salud; o el de Leopoldo López, objeto de burlas de los tribunales y sometido a un régimen de terror y agresiones físicas

SANTIAGO BOCCANEGRA/TalCualDigial
Llega a Venezuela el exmandatario colombiano Ernesto Samper, esta vez como flamante presidente de la Unasur. Hombre mesurado y de ingenio, dos características indispensables para un buen político, Samper ya ha adelantado que no quiere fracasar en su misión de reanudar el diálogo Gobierno-Oposición, como se sabe, fracturado por actos de torpezas cometidos desde Miraflores.

Pero como en las empresas que cuelgan un cartelito que advierte que hay "nueva administración", a Samper no le interesa detenerse en lo que pasó sino en lo que pasará, y es con esta mirada puesta hacia el futuro que quiere ver al presidente Maduro y a los voceros de la MUD, con otros factores de oposición, sentados frente a una mesa de diálogo y exponer sus planteamientos.

Este minicronista, que está vacunado contra los pesimismos en política, apuesta a que el presidente de Unasur cumpla su propósito y se gane los aplausos de ambos bandos. Aunque, una cosa es indispensable para que el diálogo pueda arrancar sin contratiempos: el caso de los presos políticos.

Como Ernesto Samper ha de saber, en Venezuela la situación de persecución y encarcelamiento de la disidencia se ha vuelto un asunto cotidiano. Basta con ver los casos de Iván Simonovis, encerrado en un calabozo, a pesar de su agravada salud; o el de Leopoldo López, objeto no solo de burlas de los tribunales que postergan una y otra vez las audiencias, sino que es sometido a un régimen de terror y agresiones físicas en la cárcel militar de Ramo Verde, para dar cuenta de que ni siquiera los más elementales derechos humanos les son respetados, así como tampoco son respetados los derechos humanos de los alcaldes Ceballos y Scarano y de ningún preso político.

Ahora se suma el oprobioso capítulo de la detención y reclusión en el Sebin de los jóvenes Lorent Saleh y Gabriel Valles. No es por nada, pero así, bajo ese clima dictatorial de que todo el que disienta del gobierno se gana un boleto para ir a la cárcel, dudo mucho que el diálogo, tal y como lo desea Samper, obtenga sus frutos. Ojalá que lo logre

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