miércoles, 29 de agosto de 2012

Cajón de excusas

Cuando el vicepresidente Elías Jaua en un acto de idiotez ideológica se defiende argumentando que más se perdió con el paro petrolero somos los venezolanos las víctimas de esta tragedia que representa el gobierno de Chávez

ELIZABETH ARAUJO/TalCualDigital
Todos reímos con las disparatadas explicaciones que ofrecen desde el Presidente hasta los ministros cuando informan acerca de un apagón de 15 horas en Puerto La Cruz, el aterrizaje peligroso de una aeronave de Conviasa o por qué en cualquier cárcel las bandas rivales no se enfrentan con chuzos sino a punta de granadas y armas sofisticadas. Nos reímos. Es nuestra válvula de escape.

La oportunidad para castigarlos creyendo que, de ese modo, nos vengamos de la torpeza oficial. Pero quizás son ellos los que se burlan del país con las desfachatadas frases del ministro El Aissami o el descubrimiento de la iguana que se comió el cable y ahora la brisa que no acudió a tiempo en Amuay, cuando el tanque de nafta empezaba a arder.

Durante estos 14 años de pésima gestión presidencial ­tan mala que alguien debería publicar un manual de lo que un gobernante exitoso no debe hacer­ nos hemos venido acostumbrando a las descaradas mentiras de Hugo Chávez, de sus ministros, parlamentarios y seguidores, que no nos queda otra reacción que apelar a la válvula de escape que emplea una población cuando las personas que elegimos no solo se exhiben como pésimos gerentes sino que mienten con total impunidad, sin consecuencias inmediatas.

Ver y escuchar al ministro Rafael Ramírez balbucear los detalles técnicos del "accidente" de la refinería de Amuay atribuyendo tal percance a una casuística "que forma parte de una industria tan compleja" como la petrolera, o que se divulgue en portales de los ministerios la mamarrachada de Eva Golinger acerca de una supuesta acción de saboteo preelectoral constituyen en sí misma la expresión, o mejor una fotografía auténtica de quienes nos gobiernan y del enorme daño que le han hecho a la nación.

Cuando el vicepresidente Elías Jaua en un acto de idiotez ideológica se defiende argumentando que más se perdió con el paro petrolero somos los venezolanos las víctimas de esta tragedia que representa el gobierno de Chávez, con toda esa carga de improvisación, ladronismo y corrupción jamás castigada por la Fiscalía y que la mayoría chavista se niega a investigar, por temor de que los nombres de quienes allí están sentados salgan a relucir.

Que el puente de Cúpira se haya desplomado o que la gestión de Iris Varela al frente de las cárceles haya generado más violencia y un número mayor de enfrentamientos, motines, secuestros y huelgas entre los internos, es ya el reflejo de que país está llegando al climax de esas películas de suspenso, en los que una espera que la trama se resuelva en el minuto final.

Agotado el arsenal de argumentos ramplones ­el imperio, los paracachitos, la CIA, el mercenario dominicano, la ultraderecha internacional, etc­ a Chávez ya ni los chistes repetidos ni su actitud de sobrao parecen hacer mella ante periodistas y ciudadanos que le reclaman respuestas serias. La gente le tomó el pulso al pésimo gobernante que se aparece en el lugar de la tragedia y es desmentido por las propias víctimas. Su tiempo para las excusas ya pasó. Cierra el baúl y dale paso a los que vienen a recoger los vidrios rotos y reconstruir el país.

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