lunes, 3 de junio de 2013

Terreno baldío/Simón Boccanegra lunes 03jun13

Si Venezuela fuera un país próspero y productivo, un "país potencia" como prometía el finado Comandante, el Jefe de Estado no tendría que andar de viaje en viaje literalmente haciendo mercado

SIMÓN BOCCANEGRA/TalCualDigital

No olvidamos la devaluación de 46% que nos metieron hace pocos meses. Tampoco la segunda bajada maquillada que fue el Sicad. Al momento de escribir estas líneas el innombrable paralelo pisa los 30 bolívares por unidad.

Durante mucho tiempo negaron que fueran a depreciar la moneda. Luego defendieron la medida porque arreglaría la economía. Pero pasados los meses el país anda alocadamente en una espiral de pobreza.

La escasez nos identifica, el desabastecimiento nos une (en la búsqueda de productos), la disminuida capacidad de compra nos determina el día a día, y el rebusque nos estimula, no por bueno sino por la adrenalina de no caer en la profunda pelazón de bola.

Es decir, la realidad desmiente una y otra vez al gobierno de Nicolás. Que el pueblo se dé cuenta o no, y en qué proporción, es otro tema. La mentira está, el bolsillo achicado y los billetes flacos (y eso que son un papel) así lo confirman.

Si Venezuela fuera un país próspero y productivo, un "país potencia" como prometía el finado Comandante, el Jefe de Estado no tendría que andar de viaje en viaje literalmente haciendo mercado.

Pero Nicolás se la pasa viajando fuera del país generando noticias que nada tienen que ver con "cooperación bilateral" sino con "ayuda internacional". De otras fronteras entonces nos mandan carne, arroz, pollo, papel tualé, jabón, toallas sanitarias, aceite, mantequilla, leche, granos y demás productos de la cesta básica... atención: "básica".

Lamentablemente, y por culpa de la mala gerencia en tiempos de vacas gordas (y por robo y corruptelas) Venezuela ha asumido un estado de emergencia permanente. Es "normal" no ya que seamos una economía de puertos, sino que seamos mendigos regionales que cambian crudo, lo único que nos queda y de casualidad, por comida.

Esa es la herencia del "gigante", convertir a una nación en un terreno baldío, dominado por los terratenientes cubanos y chinos.

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