miércoles, 9 de julio de 2014

Ese ozono huele a guiso/Simón Boccanegra miércoles 09jul14

En el aeropuerto internacional de Maiquetía a alguien se le ocurrió la "brillante" idea de inyectarle ozono al aire que se respira para hacerlo más saludable. Si la intención era garantizarle un mejor aire, dicho costo debió haberse computado al impuesto que ya se paga, no crear uno adicional. Pero para remate nos escriben para decirnos que el ozono no es, precisamente, una panacea

SEBASTIÁN BOCCANEGRA/TALCUALDIGITAL
En el aeropuerto internacional de Maiquetía a alguien se le ocurrió la "brillante" idea de inyectarle ozono al aire que se respira para hacerlo más saludable. Esa fue la justificación para además sacarle 127 bolívares del bolsillo a cada viajero, lo que no es más que un atraco legalizado. Todo pasajero ya cancela un impuesto por hacer uso del aeropuerto.

Se supone que ese pago es para que las instalaciones estén en perfecto estado, lo que debe incluir que el aire que allí se respira esté libre de cualquier contaminación que pueda afectar la salud de quienes trabajan en esas instalaciones así como de los viajeros.

Si la intención era garantizarle un mejor aire, dicho costo debió haberse computado al impuesto que ya se paga, no crear uno adicional. Pero para remate nos escriben para decirnos que el ozono no es, precisamente, una panacea.

La científica Gioconda San Blas, quien sí sabe de la materia, denuncia el abuso del cobro y al mismo tiempo explica que la Environmental Protection Agency, de Estados Unidos, no aconseja utilizar ozono en espacios cerrados "dado que el ozono puede producir problemas a la salud.

Cantidades relativamente pequeñas pueden causar dolor de pecho, tos, dificultades respiratorias e irritación de la garganta. El ozono puede empeorar enfermedades respiratorias crónicas como el asma y comprometer la habilidad del cuerpo para luchar contra infecciones respiratorias". Habría que ver quién está detrás de esta iniciativa, pero huele a guiso.

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