miércoles, 30 de enero de 2013

El gran negocio de Cuba

Muchas razones prevalecen para que el gobierno acabara dependiendo del régimen castrista. Desde la obnubilación ideológica, casi infantil, hasta la sumisión en materia de seguridad interna, pasando por el mito de que los cubanos tienen fortalezas en los servicios sociales

MARINO J. GONZÁLEZ R./TalCualDigital
Muchas razones prevalecieron para que el actual gobierno acabara dependiendo del régimen cubano. Desde la obnubilación ideológica, casi infantil, hasta la sumisión en materia de seguridad interna, pasando por el mito de que los cubanos tienen fortalezas en los servicios sociales.

Lo cierto es que ya es evidente que no se mueve una sola hoja en Miraflores, sin que sea aprobado por La Habana. Se llega al extremo de utilizar la curiosa posición de defensa de la democracia que acaba de asumir Cuba en la Celac, para agredir a los sectores que adversan al actual gobierno.

Ya Cuba no puede tener más injerencia en los asuntos de los venezolanos. Sus intereses en Venezuela son inmensos. Cualquier posibilidad de cambio en ese "status quo" provoca en los cubanos un sudor frío.

Solo la cantidad de productos derivados de petróleo venezolano que llega para abastecer la demanda diaria de la isla nos da una idea.

Aportamos la mitad de todo su consumo diario, aproximadamente 80.000 barriles. El "fiao" más grande de la historia. El comercio de Cuba con Venezuela representa casi el 30% del total.

Venezuela es la principal fuente de exportaciones de Cuba desde 2004. Entre 35 y 48% de los médicos cubanos trabajan en el exterior, muchos de ellos aquí.

Los cubanos deben cuidar entonces su gran negocio. A cambio Venezuela recibe recursos humanos que laboran en distintas áreas de los servicios sociales. Todo ello en detrimento de los profesionales venezolanos formados en su gran mayoría en universidades públicas.

Y a su vez debilitando la capacidad de las instituciones formales en la prestación de esos servicios. También recibe Venezuela una especie de "indulgencia" por ser un seguidor fiel. Lo que Cuba recibe de Venezuela no puede ser suplido fácilmente por otros.

No existen muchos países dispuestos a subsidiar las grandes debilidades de la economía cubana. Tampoco interesados en pagar recursos humanos que no tienen las competencias de un mundo tan especializado como el actual.

A Cuba no le queda otra que estar pendiente de las divisas de Venezuela. La modificación de estas prácticas podría dar al traste con las limitadas posibilidades de la economía cubana. No es de extrañar entonces que Cuba esté viviendo su hora estelar.

Tratando de garantizar la permanencia de su negocio. A cambio, el liderazgo opaco y poco entrenado del actual gobierno de Venezuela, recibe apoyo político y comunicacional. Para ello los líderes venezolanos viajan a Cuba cada semana. A rendir cuentas y recibir órdenes. Como cualquier súbdito colonial.

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