jueves, 14 de noviembre de 2013

Falsa guerra económica/Rocío San Miguel jueves 14nov13

Muchos venezolanos tienen temor, les cuesta denunciar que en Venezuela hay abusos, represión, que el gobierno está robando, que hay privilegios para la boliburguesia y que muchos políticos y militares son unos sinvergüenzas

ROCÍO SAN MIGUEL/TalCualDigital
Muchos venezolanos tienen temor, les cuesta denunciar que en Venezuela hay abusos, represión, que el gobierno está robando, que hay privilegios para la boliburguesia y que muchos políticos y militares son unos sinvergüenzas.

La indignación sin embargo no ha sido expresada colectivamente en el país y solo se manifiesta a través de voto que está otorgando paulatinamente mejores resultados a la oposición, a pesar del ventajismo electoral que adelanta el oficialismo.

La indignación en Venezuela no es fruto de una crisis económica. No lo puede ser, pues ha tenido el país por más de una década la mayor bonanza petrolera de su historia.

La indignación proviene del abuso gubernamental en todas sus formas, de las profundas inequidades sociales que existen a pesar de habérsenos prometido un mejor país.

Proviene del discurso de odio y de la pérdida de tiempo en ¨batallas" y "guerras" que solo el gobierno se inventa y no interesan a la mayoría de los ciudadanos.

Cuando un venezolano está frente a un funcionario público, sea militar o civil, está en minusvalía y despojado de sus derechos más básicos, a merced de su discrecionalidad que puede llegar en algunos casos a chantaje, la prisión o la muerte.

Esa es la verdad. Toca callar o ser simpático frente a la autoridad para resolver la vida cotidiana. Y yo me niego, me niego a esta forma de esclavitud que la revolución del siglo XXI quiere hacer de sus ciudadanos, sin poder reclamar las cosas que nos parecen justas o que forman parte de nuestros derechos.

El sistema ha colapsado en sus modales democráticos, como lo demuestra la situación a la que hemos llegado las últimas horas. Una puesta en escena en la que el gobierno ha montado el escenario, los actores y el show y que una vez finalizado nos colocará en una situación más grave, en sus causas fundamentales, de la que estamos.

Sin embargo, no reclamamos con una voz sostenida y fuerte por las cosas que nos parecen justas, porque hay miedo y el gobierno se ha preparado y adiestrado para reprimir.

Desde 1999 la presencia de militares activos o retirados dentro de las funciones de gobierno ha ido en evidente avance, asumiendo la Fuerza Armada Nacional funciones en el desarrollo y economía de la Nación.

Quienes deciden, quienes tienen el mando, lamentablemente no están preparados para gobernar, por lo que a estas alturas dos cosas están claras frente a esta llamada "guerra económica".

El verdadero desafío es lograr que los venezolanos estén dispuestos a cambiar la correlación de fuerzas en los espacios donde se toman las decisiones y esto puede darse con la protesta sostenida y el voto de manera simultánea. Dos derechos políticos fundamentales a los que no podemos renunciar.

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