domingo, 19 de enero de 2014

Con mi cupo no te metas

TOMAS HORACIO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
El año 2013 cerró con una inflación de 56% y con una escasez promedio de alimentos de 20%. A estos indicadores le podemos poner un lazo rojo y bañarlos en chocolate y todavía reflejarán una realidad deprimente.


La economía de nuestro país nos está golpeando cada día que pasa más duro el bolsillo y diversos estudios de opinión demuestran que los problemas económicos se han convertido en el dolor de cabeza más grande para los venezolanos.

En el 2013 el país tardó en arrancar debido a la enfermedad  y muerte del presidente Chávez.  Como presidente, Maduro se caracterizó el año pasado por no tomar grandes decisiones. Su estrategia para bien o para mal fue correr la arruga y justamente cuando el país entraba en su etapa más crítica tomó la "decisión Daka" que le sirvió para ganar las elecciones municipales con un margen bien cómodo.

Ahora bien, el problema de fondo en Venezuela no lo resolvió Maduro con las medidas tomadas en Noviembre. Tanto él, como su gabinete y el resto de los venezolanos sabemos que en el país se necesitan tomar medidas correctivas para tratar que este desastre no se torne incontrolable. Muchos pensamos que estas medidas iban a ser tomadas los primeros días de enero, sin embargo, estamos a la mitad del mes y todavía no hay señal de nada claro.

Con el discurso de la memoria y cuenta en la Asamblea Nacional se creó mucha expectativa. Si bien medidas como la devaluación, por ejemplo, son necesarias, debemos estar claros que esta medida tiene un impacto fuerte en la sociedad. Y cuando al problema económico que tenemos actualmente le sumas la inseguridad en el país, el pésimo estado de las vías y la pésima calidad de vida que tenemos como venezolanos, no necesitamos ser ni eruditos ni videntes para darnos cuenta que el país se está cayendo a pedazos.

Lo triste, lo frustrante y hasta lo increíble de esta situación que se vive en el país, es que uno de los temas más hablados en la opinión pública y en las redes sociales esta semana es la existencia o no del cupo Cadivi de viajero.

Obtener divisas baratas para viajar y darse un lujo se ha convertido en vida o muerte para los venezolanos. Que paradójico, el país se cae a pedazos y todos estamos tranquilos en las casas. Pero si nos tocan el cupo Cadivi, se nos revuelve el estómago y nos convertimos en seres absolutamente viscerales.

Entonces Maduro, ya sabes, si no quieres ver a la gente en la calle: ¡con el cupo no te metas!

De resto, todo bien.

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