martes, 7 de mayo de 2013

Nicolás Maduro sucumbe en el campo diplomático

ANTONIO MARIA DELGADO/ADELGADO@ELNUEVOHERALD.COM
El régimen chavista presidido por Nicolás Maduro es cada vez más difícil de defender para las complacientes democracias de América Latina, ante los salvajes ataques emprendidos contra los líderes de la oposición y una ola represiva que fortalece la noción de que cometió fraude en las elecciones presidenciales de abril, dijeron diplomáticos estadounidenses.


Expertos consultados dijeron que las violaciones cometidas por el régimen madurista en Venezuela debieron haber propiciado hace ya tiempo la activación de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Entre las personas que comparten esta opinión está uno de los principales arquitectos de la carta, el ex embajador estadounidense ante la OEA Luis Lauredo.

“La carta fue diseñada para hacerle frente a actitudes antidemocráticas sutiles por parte de los gobiernos. No hay nada de sutil en lo que está ocurriendo en Venezuela. Si no es aplicable aquí, no es aplicable en ningún caso”, dijo Lauredo, un diplomático del Partido Demócrata que fue nombrado en la OEA por el ex presidente Bill Clinton.

“Hace ya tiempo que se debió haber activado. La carta se escribió específicamente con una gran visión de hacer uso de una diplomacia proactiva y preventiva. Específicamente se sabía que gente elegida democráticamente podía gobernar de manera no democrática. Y la carta fue diseñada precisamente para combatir eso”, agregó.

Pero en el caso de Venezuela es incluso peor, ante las sospechas de que Maduro se robó las elecciones en las que compitió contra el líder de la oposición Henrique Capriles, en unos reñidos comicios supervisado por un Consejo Nacional Electoral (CNE) controlado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela.

La denuncia del fraude fue presentada por el propio Capriles, quien actualmente impugna la elección ante un sistema judicial venezolano también controlado por el chavismo.

Roger Noriega, quien reemplazó a Lauredo en la OEA como embajador de Estados Unidos, dijo el fin de semana en un artículo de opinión que Maduro ganó gracias a la manipulación de los resultados en una victoria que en una elección limpia y transparente le hubiera correspondido a Capriles.

El resultado anunciado por el CNE, que declaró a Maduro ganador por un margen de 50.6 por ciento a su favor frente al 49.1 por ciento de Capriles, fue obtenido ilegítimamente a través de una sofisticada maquinaria dirigida por asesores cubanos que distorsionaron los comicios, brindando un resultado que no está acorde con la voluntad popular, escribió Noriega citando documentos internos del chavismo que delinean dicha operación.

Documentos obtenidos por El Nuevo Herald también respaldan la existencia de dicha red, que aunado al ventajismo oficial imposibilitan la realización de elecciones justas en Venezuela.

ACTITUD ANTIDEMOCRATICA

Pero el cuestionamiento de los resultados es acompañada por la actitud antidemocrática emprendida por el régimen bolivariano para tratar de silenciar los gritos de que cometió fraude, al emprender una ola de actitudes que han despertado la incredulidad alrededor del mundo y que ha elevado el costo político de defender al chavismo.

“La percepción de lo que está sucediendo en Venezuela es realmente muy mala, muy condenatorio para el chavismo, cuando ellos lanzan ataques físicos contra líderes de la oposición dentro de la Asamblea Nacional y usan la fuerza militar contra manifestantes, como lo hicieron inmediatamente después de la elección”, comentó Noriega en una entrevista telefónica.

“Maduro ha malgastado mucho capital político en las últimas semanas. Se están comportando de tal manera que les hace ver como que verdaderamente perdieron la elección. Esa no es la manera como se comportan los gobiernos legítimos”, agregó.

Noriega estaba haciendo referencia a la salvaje paliza a la que varios diputados de la oposición fueron sometidos en la Asamblea Nacional, cuando legisladores del PSUV cerraron las puertas del hemiciclo e hicieron que las cámaras apuntaran al techo para esconder el acto de salvajismo.

La diputada y ex candidata presidencial María Corina Machado fue pateada bestialmente cuando se encontraba en el piso bajo la risa del presidente de la Asamblea Diosdado Cabello.

Machado tuvo que ser operada para corregir la fractura del tabique de la nariz, mientras que el Coordinador Nacional del partido Primero Justicia quedó desfigurado después de ser emboscado.

Cabello previamente ya había suspendido ilegalmente el derecho a la palabra de los diputados de la oposición y amenazado con dejar de pagarles.

Esas no son decisiones que corresponden con un régimen democrático, comentó Lauredo.

“El que el presidente de un Congreso se pare en una sesión y de repente diga, ‘bueno a ustedes no les vamos a pagar y tampoco le vamos a dejar que hablen’, y luego salgan a golpearlos dentro de una misma sesión, nos deja atónitos. ¿Que más necesitas para demostrar que no hay una democracia?”

“En estos momentos es imposible argumentar que en Venezuela rige un gobierno democrático”, señaló.

SILENCIO HEMISFERICO

No obstante, los gobiernos de la región hasta el momento han guardado silencio, adoptando una escandalosa postura que es causa decepciona a muchos.

“Es incomprensible la reticencia de todos los gobiernos de América Latina para reclamar por el tema de Venezuela. Tanto los presidentes como los Congresos deberían estar planteando el tema de Venezuela, incluso ante el parlamento Latinoamericano”, comentó Gillermo Lousteau Heguy, presidente del Interamerican Institute for Democracy

“La percepción ha comenzado a cambiar ante la situación en Venezuela, pero el problema es que aún no se ha traducido en posiciones formales de los presidentes, que son los que deberían ser los primeros interesados por velar por la manera como funcionan las democracias en América Latina”, sostuvo.

Noriega coincidió en que la situación ha comenzado a cambiar en el plano internacional para Venezuela.

Por un lado, los incidentes en el Congreso, aunados a los esfuerzos por encarcelar al líder de la oposición que impugna el resultado de las elecciones, más la salvaje represión contra manifestantes que han dejado una docena de muertos, más la persecución de periodistas no contribuyen a la causa bolivariana en el exterior.

Pero además está la propia desaparición física del padre de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, suceso que propinó un duro golpe al posicionamiento internacional del chavismo.

Chávez proyectaba una larga sombra dentro de la comunidad latinoamericana, explicó Noriega.

“Chávez ya no está para llamar a los presidentes de la región y presionarlos para que hagan lo que él quiere. Maduro no puede hacer lo mismo, primero porque él no es Chávez y segundo porque su país en este momento está en bancarrota”, comentó Noriega.

“[La alianza] PetroCaribe va a mantener el acto de malabarismo hasta donde pueda, pero todo el mundo sabe que es solo cuestión de tiempo para que muchos de estos países que se estaban beneficiando de la diplomacia de chequera impuesta por Chávez dejen de recibir los suministros de crudo”, explicó.

El Nuevo Herald

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