viernes, 9 de agosto de 2013

Dividir para perder

A la MUD le pesará ir desunida en Caracas. Oposición venía creciendo en número de votos en los últimos procesos. Brecha entre el chavismo y la oposición en los comicios de abril quedó en 3,13 puntos. Consenso entre los candidatos de la Unidad es indispensable para las municipales

JESENIA FREITEZ GUEDEZ/TalCualDigital
Una de las joyas de las cuales siempre se ha presumido el oficialismo de ganar ha sido la Alcaldía de Libertador en Caracas.

Aunque cada elección tiene sus particularidades y el panorama solía cambiar cuando se medía el expresidente Hugo Chávez, desde el 2006 hasta las presidenciales del 2013 la oposición solo ha salido victoriosa en las parlamentarias de 2010, cuando la Unidad alcanzó 47,80 % de los votos de los diputados por lista, mientras que el PSUV obtuvo 47,73 %.

Pese a este panorama la oposición ha ido in crescendo en Caracas. En las presidenciales 2006 Chávez se llevó 62,74% de los sufragios y Manuel Rosales el 36,92%, para la fecha la abstención fue de 25,89%.

Dos años más tarde, en las regionales 2008 la brecha se redujo de 25 a 12 puntos porcentuales. Con una abstención más o menos similar (alrededor del 20%) entre las presidenciales de 2012 y las del 2013 el chavismo perdió 3 puntos, mientras que la Unidad subió 6,8 puntos porcentuales.

Sin embargo, el avance electoral de la oposición podría verse perjudicado en los comicios del 8 de diciembre. Esto porque la alianza perfecta de la MUD se resquebrajó en el municipio con las postulaciones de Ismael García, el abanderado oficial de la Unidad; y los disidentes Antonio Ecarri e Yván Olivares

DESUNIDOS LES PESARÁ 
Partiendo del crecimiento que ha obtenido la oposición en cada elección en Caracas y tomando en cuenta el cambio del comportamiento electoral del 14 de abril, se podría prever que la MUD tenía oportunidad de ver la luz al final del túnel en Libertador de cara a las elecciones del 8 de diciembre, pero la unidad es clave en esta contienda.

José Vicente Carrasquero, politólogo, señala que la división le garantiza la victoria al chavismo y además compromete una victoria en la Alcaldía Mayor, que la ganó en las regionales del 2006 la oposición por los municipios opositores más Libertador.

"De cualquier forma lo que ha pasado normalmente es que desde el año 2000 los que se han lanzado por fuera de la unidad, como Claudio Fermín en 2006, tienen una terrible derrota, obtienen votos muy por debajo de sus expectativas".

Carrasquero agrega que a cuatro meses de las elecciones el Gobierno va a movilizarse en Caracas para mantener sus adeptos, pero es posible que haya una abstención considerable del chavismo por la mala gestión del alcalde Jorge Rodríguez. "La participación puede definir la elección y el chavismo tiene pocos incentivos para votar, porque el desempeño del gobierno es bastante limitado. La gente tiende a decepcionarse", insiste.

OPOSICIÓN DESANIMADA
Herbert Koeneke, doctor en Ciencias Políticas, coincide con Carrasquero en que es un desatino para la oposición ir divididos, porque sería servirle la mesa a Jorge Rodriguez. Explica que si ya había una división entre Ismael García y Antonio Ecarri, la tercera candidatura de Olivares podría desestimular a los votantes opositores.

"La unidad no garantiza la victoria pero sí ayuda, posiblemente una parte del electorado podría votar por Ecarri porque Ismael García no es de Libertador, pero el mensaje que le envían varias candidaturas (aunque la Mesa de la Unidad diga lo contrario) es que hay división".

Reitera Koeneke que si hay tres candidatos los votantes de la Unidad podrían decir: "yo me quedo en casa porque no hay chance de ganar". Advierte que es "como proponer una candidatura desahuciada contra alguien del oficialismo que tiene todas las ventajas". Recomienda un consenso entre los candidatos de oposición.

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