miércoles, 20 de julio de 2011

Barajo/Simón Boccanegra 20jul11


La enfermedad de Chávez está provocando nuevo barajo del juego entre sus huestes. Civiles y militares están en pugna. A Jaua nadie le para bola. Convoca un gabinete y no asiste nadie. Los militares ascendidos se negaron a recibir las presillas de manos del vicepresidente


Por: Simón Bocanegra/TalCualDigital
La enfermedad de Chávez está provocando un nuevo barajo del juego entre sus huestes. Ya la ratificación del gabinete y el Alto Mando reveló la magnitud del problema. Chávez traía en mente varios cambios, en ambos sectores. No pudo hacer ninguno.

La cara de Rangel Silva, quien ya se veía como ministro de la defensa fue todo un poema. No pudo disimular el malestar. Chávez percibió que la guerra de facciones tiene tanta intensidad que prefirió no meneallo. Demasiadas ambiciones desatadas, demasiados pollos contados antes de nacer. Preferible mantener el status quo.

En los medios militares se habla, en algunos círculos (que no en todos, donde revive el espíritu institucional), con el mayor desparpajo, de que "esto sigue, con Chávez o sin Chávez", en una transparente alusión a hacerse del coroto para mantener poder y privilegios.

Civiles y militares están en franca pugna. A Jaua nadie le para bola. Convoca un gabinete y no asiste nadie. Los militares ascendidos se negaron a recibir las presillas de manos del vicepresidente. El acto, por tanto, por primera vez desde que existe televisión en Venezuela, no fue transmitido. Puede imaginar este minicronista las presiones a que se debe sentir sometido el vice. Le cayó encima el Everest.

Por otro lado, ya la utilización electorera de la enfermedad del Presidente no puede dejar de comentarse. Una cosa es respetar los fueros del enfermo y desear recuperación y buena suerte, pero es imposible callar ante el aprovechamiento de la enfermedad, seguramente de sus secuaces, con fines claramente politiqueros y electoreros de la dolencia, como el video cursilón y sentimentaloide que transmite el canal 8, en lo que casi parece una despedida de Chávez no del país sino hasta de la vida.

En lugar de sobriedad y discreción, amen de información veraz, tenemos pura y simple propaganda, jugando y manipulando los sentimientos de la gente.

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