jueves, 29 de noviembre de 2012

Tiembla el Pentágono/Simón Boccanegra jueves 29nov12

Para un desfile del poderío venezolano el gobierno se vanagloria, solo que le sale mal. En total fueron cuatro naves agraviadas en tan solo un desfile. Imagínense si nos viniera cualquier tipo de guerra, desde una invasión imperialista hasta un ataque zombi

SIMÓN BOCCANEGRA/TalCualDigital
Haciendo un ejercicio de imaginación y ubicándonos en el Pentágono gringo, el corazón del imperialismo yanqui, nos imaginamos a los generalotes gorilones hablando `in inglish’ sobre la invasión a tierras venezolanas. Claro, no lo han hecho porque tiemblan con el poderío militar vernáculo de la Fuerza Armada "socialista y chavista".

Apenas les hace falta ver nuestro espectáculo militar de hace dos días para imaginar el espanto, el miedo, el terror que tienen de siquiera mirar a nuestras fronteras.  La celebración del 27 de noviembre quedó demostrado el asunto. La semana pasada, durante las prácticas para el desfile aéreo, dos aviones Bronco chocaron espectacularmente en pleno vuelo. Un piloto murió, el mayor José Marín Barrios.

Otros salieron con más suerte. Una semana más tarde, el martes pasado, en pleno desfile se estrelló otro avión, esta vez un K-8 de fabricación china. Los tripulantes quedaron ilesos y rescatados, a pesar de que el helicóptero que salió en su búsqueda también terminó estrellado.

En total fueron cuatro naves agraviadas en tan solo un desfile. Imagínense si nos viniera cualquier tipo de guerra, desde una invasión imperialista hasta un ataque zombi.

Pero el asunto no queda solo en lo ocurrido hace dos días. Estos aviones chinos K-8 se compraron hace 3 años y los primeros llegaron a comienzos de 2010. Pero ya se han caído dos. ¿Alguien revisará esos contratos? ¿Qué clase de aparatos estamos comprando a nuestros "aliados" del comunismo hipercapitalista? Nuestro amigo Laureano Márquez escribía hace algunos días que en Venezuela ya no es necesario hacer humorismo, que con leer crónicas basta para reírse, y también para llorar. Lo ocurrido en Maracay el 27-N es uno más de esos episodios. En este caso, nosotros lloramos y los gringos seguramente ríen.

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