sábado, 2 de octubre de 2010

Rafael Correa llamará este lunes a elecciones generales anticipadas para disolver el congreso


Peru21.net/EFE/AFP/AP/BBC

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, podría iniciar el proceso denominado “Muerte Cruzada”, que es un derecho constitucional que le permite disolver el Congreso y llamar a elecciones generales anticipadas.


Según informó el canal de televisión Ecuavisa, citando fuentes gubernamentales, el mandatario habría tomado la decisión debido a que varios legisladores del bloque oficialistas no han respaldados sus propuestas de vetos a leyes que considera claves para su proyecto político

El jefe de Estado estaría molesto después de los problemas que debió enfrentar para la aprobación de las leyes de Aguas y Comunicación.

Asimismo, le enojó las trabas que encontró el gobierno en las iniciativas sobre educación y servicio público.

De acuerdo a la Constitución ecuatoriana, si se resuelve la disolución del Congreso, “en un plazo máximo de siete días después de la publicación del decreto de disolución, el Consejo Nacional Electoral convocará para una misma fecha a elecciones legislativas y presidenciales para el resto de los respectivos períodos”.

“La muerte cruzada es un escenario que nadie quisiera, pero es una posibilidad cuando no hay condiciones para ir impulsando el proceso de cambio”, dijo la ministra de Política, Doria Solís.

Para emitir el decreto, Correa debe contar con una aprobación previa de la Corte Constitucional, otra función del Estado que vela la vigencia de la Constitución.

Solís agregó que la decisión final dependerá de una reunión convocada por la Asamblea Nacional para reconsiderar una votación sobre unas reformas legales para reducir el tamaño del aparato público.

“Estamos evaluando. No se ha tomado una decisión todavía (...) La bancada nuestra tiene la obligación de ser coherente con el proyecto, así no se puede hacer política y más en un proyecto de cambio”, agregó la funcionaria tras mantener una reunión con el mandatario, funcionarios del Gobierno y asambleístas.

RENUNCIA JEFE DE LA POLICÍA
El jefe de la Policía de Ecuador, Freddy Martínez, renunció ayer a su cargo, mientras se normaliza la situación en el país después de que agentes sublevados mantuvieran retenido casi un día entero al jefe de Estado, Rafael Correa.

Martínez había intentado calmar los ánimos durante la jornada, en la que una protesta por parte de policías de tropa por un proyecto de ley que les reduce los beneficios salariales derivó en un intento de golpe de Estado, a juicio del Gobierno.

Pese a sus esfuerzos del día anterior, el jefe policial presentó su renuncia, que debe ser aceptada por Correa para que entre en vigor, porque “un comandante irrespetado, maltratado, agredido por sus subalternos no puede quedarse al frente de ellos”, según dijo en una rueda de prensa.

DOS FALLECIDOS
En el operativo fallecieron dos personas, Froilán Jiménez, miembro del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y Juan Pablo Bolaños, un estudiante universitario que había ido a las inmediaciones del hospital junto con su familia a respaldar a Correa, a lo que había conminado el Gobierno.

Las cifras oficiales hablan de 27 heridos entre las fuerzas de ataque, pero no hay aún un número de posibles heridos entre los sublevados.

Mientras, la normalidad volvió ayer lentamente a Quito y Guayaquil, las ciudades donde se registraron los mayores disturbios el jueves, y sus aeropuertos funcionaban con normalidad.

Se mantiene el estado de excepción, cuya declaración puso el jueves en manos de las fuerzas armadas la seguridad interna y externa, y las escuelas del país siguen con las puertas cerradas.

La Plaza Grande, donde está ubicado el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, está acordonada por un numeroso contingente de militares, al tiempo que en las calles aledañas se congregaban decenas de seguidores del jefe de Estado.

¿DE REGRESO A LA INESTABILIDAD?
Tres presidentes fueron derrocados por protestas callejeras en la década previa a la llegada al poder de Rafael Correa en enero de 2007. Su reelección pacífica en 2009, tras la aprobación de una nueva Constitución, hizo pensar a muchos que su mandato supondría la consolidación de la democracia en Ecuador.

Los expertos consultados por BBC Mundo señalan, sin embargo, que el amotinamiento de la policía es un ejemplo más de la ingobernabilidad del país y de la fragilidad de sus instituciones.

Indican que la crisis política viene precedida de una creciente polarización como consecuencia de una serie de decisiones tomadas por Correa y de un peor contexto económico con relación al de los primeros años de su presidencia.

El analista Bruce Bagley señala que existe un gran descontento con Correa en la centro derecha por una serie de decisiones que perciben como autoritarias y socializantes y cree que ciertos grupos de poder están maniobrando para derrocarle.

El presidente Correa le dijo a la radio pública ecuatoriana que la sublevación es “un golpe de Estado dirigido por la oposición, básicamente el grupo de Sociedad Patriótica”, en referencia al partido político del ex mandatario Lucio Gutiérrez, quien ha desmentido su vinculación con los amotinados.

“La derecha ecuatoriana se siente desposeída y desplazada del centro del poder. No ha podido vencer a Correa en las elecciones y ahora opera por fuera del sistema para tumbarle”, declaró a BBC Mundo Bagley, que preside el departamento de estudios internacionales en la Universidad de Miami.

El experto dice que el caldo de cultivo de la crisis lo constituyen medidas como las reformas del sistema de salud y de educación, o la cercanía al presidente venezolano Hugo Chávez.

Por su parte, el profesor de origen ecuatoriano de la Universidad George Washington, Roberto Izurrieta, cree que de momento no hay indicios de que detrás de la rebelión de policías haya un grupo interesado en dar un golpe de Estado.

En su opinión, lo sucedido no tiene tanto una explicación económica como política: “Ecuador no ha sufrido tanto la crisis económica internacional y los ingresos petroleros siguen siendo altos”.

APOYO A CORREA
El presidente venezolano Hugo Chávez y su par boliviano Evo Morales coincidieron el viernes en afirmar que Estados Unidos estuvo detrás de la sublevación de policías contra el mandatario ecuatoriano Rafael Correa.

Sin embargo, la secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton, quien ya había expresado el apoyo de su gobierno a Correa, el viernes habló telefónicamente con el mandatario para reiterarle su respaldo.

Durante una conversación de 10 minutos, Clinton le “exhortó a un reestablecimiento (de la normalidad en Ecuador) continuo, rápido y pacífico”, informó el portavoz del Departamento de Estado Philip Crowley durante su conferencia de prensa diaria.

Chávez y Morales hablaron con la prensa al término de una reunión de emergencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) realizada el viernes en Buenos Aires, y que condenó la intentona policial y expresó apoyo a Correa.

El presidente español José Luis Rodríguez Zapatero reclamó que se respeten las democracias en América Latina tras la fallida insubordinación.

El presidente mexicano Felipe Calderón dijo el jueves por la noche que se comunicó vía telefónica con Correa, para expresarle su rechazo a los hechos ocurridos, reiterar el apoyo de su gobierno y ponerse a su disposición “para apoyar las acciones que pudieran surgir a nivel internacional frente a esta situación”, según comunicado de prensa.

En Cusco, el presidente peruano Alan García dijo el viernes que Correa quedó “vacunado” contra golpes de Estado.

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