lunes, 25 de julio de 2011

Cállate, imbécil


Por Fernando Rodríguez/TalCualDigital
Tal parece que los Gobiernos, en mayor o menor escala, están condenados a condenar, en nombre de la dignidad y la libertad, a los medios privados adversos. Estos, en mayor o menor escala, parecen condenados a condenar, en nombre de la libertad y la dignidad, a los medios y las políticas mediáticas de los Gobiernos adversos. (La mayor o menor escala tiene que ver con la conciencia comunicacional democrática de los Estados y los medios). Vamos pues a cumplir, en este país tan poco democrático, la tarea de señalar los abusos más recientes de nuestro acéfalo gobierno.



Lo primero que hay que recordar es que este gobierno es un dechado no sólo de torpeza y vulgaridad mediáticas sino de una ineficiencia indudable. Ha gastado una millonada para hacerse de cañones mediáticos, ha convertido medios radioeléctricos y prensa escrita estatales en órganos de partido, ha atropellado a los adversarios de todas las maneras posibles, ha hecho y sigue haciendo leyes indignas... con resultados desastrosos, confesados por el propio Esteban y el profesor Díaz Rangel, cultor apasionado de éste. Sus numerosas televisoras tienen el solamente el 5% del rating.

La condena de Oswaldo Álvarez Paz por haber dicho en TV que Venezuela se ha convertido en terreno propicio para los caminos del narcotráfico, es un hecho perverso. En un país en que se dice cualquier barbaridad, del Presidente para abajo, esa frase es una gota de agua en nuestro soberbio Orinoco. Con mucho de lugar común en acusaciones exógenas y endógenas, ahora en temporada alta con el caso Makled que amenaza con desbordar el río inundando instituciones, charreteras de varios soles, muy altos funcionarios, recaudadores de partido. El tío dice que tiene pruebas, ya veremos. Razón tiene el conocido líder socialcristiano en andar indignado ante la afrenta gratuita; una modalidad, fallida en la ocasión, de las inhabilitaciones electorales del finado contralor Russian.

El caso Globovisión es también antológico.

El argumento que se dio para enjuiciar a la planta fue que se habían hecho muchas entrevistas a los angustiados familiares de los presos de El Rodeo creando inquietud en la población, la cual a estas alturas del desbarajuste patrio parece difícil de inquietar más. ¿Cuántas madres y afines pueden ser entrevistadas en caso de que sus hijos corran peligro por un desastre colectivo? Valdría la pena saber ese dato inédito universalmente.

Como no hay mal que por bien no venga, estas trastadas no hacen sino mermar la efectividad de la Ley Resorte que, por lo demás, jamás se ha ocupado de adecentar y culturizar la televisión sino que es lo que quería ser: una mandarria política. Pero por tener que permitir las barbaridades televisadas que comete el Presidente o el pensador de la hojilla y otros estridentes tenores le será más difícil cumplir buena parte de esas tareas. La marca del "hijo de puta" es bastante insuperable, hasta para la arbitrariedad más insana.

Vivimos en la Patria Grande. Y el Presidente Correa acaba de lograr una hazaña de señeras proporciones contra un diario ecuatoriano. Algunos dicen que fue a Cuba a preguntarle a Chávez: ¿Cómo fue que hiciste tú con lo de Radio Caracas?

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