sábado, 11 de septiembre de 2010

Avanzan planes de rescate a mineros en Chile

MR/Globovisión/AFP
La perforadora que cava el 'plan A' de rescate a los 33 mineros atrapados en el norte de Chile alcanzó el sábado 206 m de profundidad de un total de 702, mientras la del 'plan B' sigue en reparación y la del 'plan C' empezó a montarse, en tanto el campamento se llenó de niños.

"El plan A ya superó los 206 m y existe una mantención programada para el cambio de cabezal cuando alcance los 250", dijo el jefe de las operaciones, ingeniero André Sougarret, a la AFP.

En tanto, el túnel del 'plan B', a cargo de la perforadora T-130, que alcanzó el jueves 268 m de un total de 630, sigue sin avanzar debido a la rotura de una pieza dentro del ducto, en cuya extracción se trabaja, confirmó el ministro de Minería, Laurence Golborne, a la prensa.

"La pieza que estaba atorada se logró soltar y hoy (sábado) con una herramienta artesanal que tiene la forma de una araña, se va a intentar atraparla. No pudimos sacarla con el imán porque hay mucha magnetita en el pozo", precisó Golborne.

Tanto el 'plan A' como el 'plan B' deben perforar primero un orificio de 30 cm de diámetro para luego ampliarlo a 66 cm. Por uno de esos estrechos ductos serán extraídos uno a uno los mineros.

Mientras, socorristas ya trabajan en el armado de la perforadora para el 'plan C', una sonda petrolera canadiense a la que los familiares de los mineros observan con esperanza, debido a que puede cavar de una sola vez el túnel de 66 cm de diámetro.

"Lo que hace esta máquina es cavar primero un pozo de 100 m de profundidad de 36 pulgadas (91 cm) para asegurarlo bien y, a partir de allí, sigue en roca firme a otro de 26 pulgadas (66 cm)", explicó Sougarret.

Su armado tomará unos tres días, sobre una plataforma de cemento que tiene el tamaño de una cancha de fútbol.

Para las familias de los mineros, esta máquina podría acelerar el rescate, programado para noviembre o diciembre. "Es genial que haya llegado, porque nos da una nueva oportunidad para sacar a nuestros niños", dijo María, hermana del minero Darío Segovia.

Los 33 trabajadores están atrapados desde el 5 de agosto a 700 m de profundidad en el yacimiento San José, 800 km al norte de Santiago, en el desierto de Atacama.

Mientras tarda su rescate, un poliducto de plástico que desciende a las profundidades permite mantener comunicación permanente con ellos y enviarles oxígeno y agua. Esto mejoró notablemente la ventilación, e incluso hizo posible que les permitieran fumar.

"Se envió, de manera controlada, un número determinado de cigarrillos, se le envía a una persona que hace la distribución y no debiera haber dificultades. Son dos cajetillas al día", dijo la intendenta de Atacama, Ximena Matas, a la prensa.

"No le vamos a dar una cajetilla de cigarros a cada uno, sino que cierta cantidad razonable. Ellos son personas responsables y creemos que la dosis que les entreguemos la van a administrar muy bien", explicó el médico Jorge Díaz, miembro del equipo de socorristas.

Entre los mineros atrapados hay varios fumadores, que inicialmente recibieron parches de nicotina.

Por otro ducto, a través de unos recipientes conocidos como 'palomas', se les hace llegar alimentos y objetos necesarios para su subsistencia, además de los cigarrillos.

En tanto, una delegación de mineros de Bolivia visitó el lugar para solidarizarse con sus colegas atrapados, uno de los cuales, Carlos Mamani, es boliviano.

"Venimos a apoyar a Carlos Mamani y su familia, y a los demás mineros", dijo uno de los miembros de la delegación, Celestino Condori, mientras repartía a los periodistas hojas con un mensaje de la 'Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia' (FSTMB).

Por su parte, este sábado, como ocurre los fines de semana, el campamento se llenó de niños, y varios de los policías jugaron con ellos: los pasearon a caballo y en moto, y tiraron un trompo.

"Es una forma de colaborar con todo esto", dijo un carabinero a la AFP.

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