jueves, 4 de febrero de 2010

Venezuela 5 Puerto Rico 2, Suenan los bates criollos

GERMAN AUGUSTO CARTAYA/MERIDIANO
Margarita (enviados especiales).- No había otra. Enfrentar hoy a Leones del Escogido sin victorias, era prácticamente tener en la mesa el acta de defunción. Por eso, cayó como un bálsamo sagrado la victoria de Leones del Caracas anoche sobre Indios de Mayagüez (5x2), en la segunda jornada de la Serie del Caribe que se efectúa en la isla.
El laurel le permite al conjunto venezolano igualar en el segundo lugar a Hermosillo, su verdugo del primer día, y dejar la escena servida para enfrentar esta noche al campeón dominicano, y tratar de dominarlo para estampar un torneo sin invictos e igualados en la punta.

Los capitalinos recompusieron todo lo que hicieron mal en la jornada inaugural, o casi todo. Las pifias defensivas todavía se notaron en el cuadro interior, pero sí se logró carburar a la ofensiva con hombres en bases, una particularidad que no existió el primer día.

El equipo de Dave Hudgens impuso autoridad, le hizo sentir al contrario quién era el local, y lo más importante, fue el dueño del escenario y la situación. No vaciló cuando se le presentó la oportunidad de anotar, y luego supo contener el resultado, pese a tener un cuerpo de relevistas totalmente distinto al que los vio consagrarse frente a su eterno rival. 

La trayectoria de los boricuas, entretanto, no fue suficiente para que ganaran el choque. La caída los deja contra la pared, y con la obligación de vencer en todo lo que le resta, para no completar la década sin diademas. Son momentos duros para el beisbol de ese país.

Un ataque madrugador a Juan Padilla, y una efectiva labor de los apagafuegos, le bastaron a Leones para sonreír por primera vez en el clásico regional. El triunfo se lo apuntó el zurdo Edgar Estanga, y el cerrojo Orber Moreno llegó intimidante en el último acto, como siempre, para bajar el telón y lograr el rescate.

A la ofensiva, destacaron los bates de Raúl Padrón, de 4-2 con jonrón y tres remolques, y de Jesús Guzmán, de 4-2 con par de anotadas.

Por la divisa mayagüezana sacó la cara el campocorto Ángel Sánchez, más valioso de la final contra Caguas, al sonar de 4-3.

Otra historia

Caracas pudo descifrar temprano al abridor boricua Jorge Padilla, y le dio ventaja para trabajar a Jason Simontacchi. El ítalo estadounidense venía de tres actuaciones deficientes en la liga venezolana, la última de la semifinal, y las dos salidas contra el Caracas en la serie decisiva.

La incógnita para los caraquistas era ver cómo funcionaría la ofensiva, luego de que la noche anterior, cinco de los siete imparables fueron conectados por los refuerzos, y el remolque falló en los instantes cumbres.

Fue Raúl Padrón quien abrió la cuenta, una figura que no “moja pero empapa”, y toda la temporada ayudó al Caracas cuando hacía falta. El zurdo le pescó un lanzamiento a Padilla y la desapareció por la barda del jardín derecho, encontrando a Jesús Guzmán en circulación. 

El estacazo no bastó, y en la siguiente entrada el manager “Mako” Oliveras tuvo que venir con la grúa, al ver como su abridor era masacrado. Cuatro sencillos en el tercer inning marcaron el 4x0 a favor de los locales, e implantaron la llegada del zurdo Melvin Nieves al montículo.

El siniestro sacó el último out de la tercera entrada, pero también recibió castigo en la apertura del cuarto. Tres inatrapables más produjeron la quinta rayita melenuda, y tuvo que llegar el relevista Orlando Román a poner un poquito de orden.

No pudo Simontacchi

El refuerzo del Magallanes de nuevo salió bateado. Pese a la diferencia de cinco, un dobleplay le salvó el rostro en el tercer acto, y le fabricaron un par de anotaciones (una limpia) un inning más tarde. El blanqueo se rompió con un cuadrangular dantesco, por todo el jardín central, que conectó el poderoso Randy Ruiz.

Al final, Simontacchi se volvió a complicar en el quinto, y Dave Hudgens no lo pensó para quitarle la pelota, aún cuando le faltaba un out para cubrir el espacio que le permitiría ganar el compromiso. Darwin Cubillán llegó con solidez para ponchar a Ruiz y sofocar la rebelión que existía, con dos hombres en circulación.

El mismo Cubillán “enredó el papagayo” un tramo más adelante. Después de dos outs permitió par de incogibles y concedió un pasaporte, pero de nuevo Hudgens, sabio, salió al paso al traer al zurdo Edgar Estanga, quien dominó con elevado al centro al experimentado Jesús “Motorita” Feliciano.

Último tercio vibrante

La etapa final del partido mantuvo una leve tensión entre los asistentes, pues todos estaban conscientes que la ventaja no era amplia, y que la toletería boricua era de cuidado.

Una derrota ayer hubiese significado la hecatombe, o casi. Dos derrotas en los partidos iniciales era llegar esta noche con la soga al cuello. Pero Estanca entró “cuchillo”, decidido a lanzar strikes en el cierre del séptimo, y con su actuación impecable empezó a preparar el camino que tenía planeado Hudgens: Elio Serrano y Orber Moreno.

Al “Setup del Año” había que verlo, pues no lanzaba desde la semifinal. Y perfecto. Pan comido. Con cinco pitcheos retiró a los tres bateadores que enfrentó: par de elevados y una línea a primera base.

Moreno llegó entonces sin titubeos para colocar el broche. El descanso de fin de semana le sentó bien, y se mostró de la misma forma que durante la etapa final de la ronda regular y la semifinal. Nada le hace cosquillas. Recibió un cohete de Edwards Guzmán con un out en la pizarra, pero de inmediato dominó Feliciano y a Luis “Wicho” Figueroa.

Los fuegos artificiales en el estadio no anunciaron título, pero sí batalla. Caracas regresó a la Serie. 

4-2 Jonrón y tres impulsadas

El cuadrangular de Raúl Padrón le dio al Caracas oxígeno. Picar adelante era importante para retomar la confianza perdida un día atrás, y mejor si era de esa forma. Un vuelacerca ante el abridor boricua otorgó el impulso suficiente para que llegaran las demás.

Padrón ha sido todo el año un héroe escondido, pero una vez más demostró su valía y el manager Hudgens lo sabe. Tiene que ser siempre el bateador designado.

¿Y el público?

Espectacular fue el apoyo de la afición en la jornada inaugural de la Serie del Caribe. Banderas tricolores engalanaron el Estadio Nueva Esparta, y el lleno se veía venir desde la seis de la tarde, pero… ¿Qué sucedió ayer?

La idea que siempre se tuvo antes de comenzar la competición era que casi todo estaba vendido, y que la afición plenaría el escenario en cada compromiso. Ayer el apoyo no fue tal. Si bien los que asistieron no dejaron de aupar al club hasta el final, se vio el estadio en un 60% de su capacidad, muy por debajo de las expectativas.

Pudo haber influido el resultado del primer día. Quizás. Es una especulación. Otra teoría es pensar que los aficionados se guardaron dinero y energías para el choque de hoy ante Escogido. Ya veremos. 

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