martes, 30 de abril de 2013

La represión no es el camino/Editorial Tal Cual martes 30abr13

Por: Xavier Coscojuela/TalCual
Nicolás Maduro va mal.  Comenzó su presidencia con una brutal represión y parece que decidió proseguir por ese camino.  El sábado su ministro del Interior le montó una trampa, una emboscada, al general retirado y activista de Voluntad Popular Antonio Rivero, a quien invitó a conversar y lo metió preso.


Para hoy está citada Rocío San Miguel a la Fiscalía, despacho encabezado por Luisa Ortega Díaz y que se ha hecho la vista gorda, una vez más, con las violaciones de los derechos humanos ocurridas en estos días, como los maltratos dados a los jóvenes detenidos en Barquisimeto a quienes obligaban a gritar consignas en favor del gobierno, luego de darles una buena ración de palos.

La ratificación en su cargo del ministro de Vivienda Ricardo Molina no se puede interpretar sino como un espaldarazo a la discriminación política que se viene adelantando en diferentes entes de la administración pública.  Su silencio ante las declaraciones de la Fosforito abonan en la senda represión.

Estas actuaciones contradicen lo que hace pocos días pidió Maduro a quienes no votaron por él.  Dijo en cadena de radio y TV que le dieran un chance para gobernar.  Solicitaba una especie de voto de confianza.

La verdad que es difícil concederle tal petición a una persona que en el lapso que lleva gobernando miente con tanta recurrencia.  Nunca dijo la verdad sobre el estado de salud de Hugo Chávez.  El 14 de abril se comprometió ante el país a que se realizaría la auditoria a los votos emitidos por los ciudadanos y después se negó de plano a través de sus compañeras del CNE.  Antes había negado una devaluación del bolívar y ya lleva dos.

En todo caso para que reciba tal oportunidad debería comenzar por ordenarle a Tibisay y sus compinches que hagan la auditoria como es debido y despejen todas las dudas que tienen incluso muchos de los que votaron por el heredero.  En el caso de que la referida auditoría lo confirme como presidente, Maduro debería tomar como interlocutor a Henrique Capriles, que es el líder de la oposición y representa a la mitad del país, así no le guste al chavismo.

Otro paso vital que debería dar el heredero es hacer que en la Asamblea Nacional las propuestas de los diputados de la MUD sean tomadas en cuenta, pues también dichos parlamentarios representan más de la mitad del país (52%), según los votos del 2010, aunque el número de sus curules sea muy inferior a los que deberían corresponderles gracias a las triquiñuelas hechas por el ente electoral.

Buscar que el Tribunal Supremo de Justicia sea un poder equilibrado y que no se emplee para perseguir a la disidencia política, lograr que la Fiscalía actúe con imparcialidad y que la Defensoría se ocupe de defender a todos los ciudadanos y no sólo a los militantes del PSUV, serían hechos concretos que abonarían en pro de un país más equilibrado, democrático y que se movería dentro de lo establecido en la Constitución.

En cuanto a la economía, le sugerimos consultar con todos los sectores del país y buscar los consensos necesarios para sacar al país del atolladero, situación de la que es corresponsable el propio heredero por acción y por omisión.  Si Maduro quiere un chance, tiene cómo lograrlo.

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