jueves, 17 de diciembre de 2009

Vicepresidente Carrizález calificó de "francotirador" a ministro de la Defensa de Colombia en acto desde el Panteón Nacional


AAS/JDG/Globovisión/ABN
Desde el Panteón Nacional, en el acto por la conmemoración de los 179 años de la muerte del Padre de la Patria, el vicepresidente ejecutivo, Ramón Carrizález, cuestionó duramente al ministro de la Defensa colombiano, Gabriel Silva, quien dijo que en Venezuela se esconden 15 rebeldes colombianos. Carrizález lo calificó de "francotirador".
El vicepresidente también  aseguró que su sueldo no supera los quince salarios mínimos, según lo establece la nueva reforma a la Ley de Emolumentos para Altos Funcionarios Públicos, aprobada este miércoles y en espera de sanción. También descartó que estén transitando el camino hacia una constituyente.

El ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, presidió el acto, junto con otros ministros del gabinete Ejecutivo, ocasión en que colocaron una ofrenda floral ante el sarcófago que guarda los restos del Libertador.

Simón Bolívar, nacido el 24 de julio de 1783, falleció el 17 diciembre 1830, en San Pedro Alejandrino, una hacienda cercana a Santa Marta, Colombia.

El Libertador es el venezolano propulsor de la independencia de varias naciones suramericanas, entre las que se cuentan Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú y el Alto Perú (Bolivia).

Simón Bolívar nació en un hogar aristócrata, por lo cual tuvo una excelente educación, a pesar de la muerte de sus padres, cuando tenía 9 años. Uno de sus tutores fue Simón Rodríguez, quien lo introdujo al movimiento filosófico de aquella época.

Para toda Latinoamérica, su voz es mensaje y su figura es prototipo de las aspiraciones generosas. Los pueblos que liberó su espada conservan la esperanza de que sus hombres revivan el espíritu de Simón Bolívar y completen su obra.

Su última proclama, firmada el día 10 de diciembre, después de haber recibido los auxilios espirituales de un sacerdote, es un elocuente testimonio de la grandeza del Libertador, de su desprendimiento y de la rectitud de su espíritu.

Sus restos, que reposaban en la catedral de Santa Marta, fueron trasladados a la catedral de Caracas, en 1842, en apoteosis presidida por el general José Antonio Páez y narrada en párrafos neoclásicos por Fermín Toro. De la catedral pasaron, en el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco, al Panteón Nacional, donde se encuentran en la actualidad.

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